Sunday, April 27, 2008

La leyenda de SupermEn vive ahora más que nunca. Recomiendo bajar el volumen un poco para evitar la pérdida del oído y de la salud mental.

Wednesday, April 23, 2008

Los genios de engrish.com no me abandonan nunca, acá están las instrucciones para el ipod que tenia refundidas:

Y por si me coge alguna urgencia mañana en la oficina (que es más una serie de trailers pegados los unos a los otros) y en donde he perdido ya la pena de ir al baño a hacer del cuerpo:

Friday, April 18, 2008

Por fin llegó mi OLPC!

OLPC=One Laptop Per Child, un portátil para cada niño

Lo compré en Diciembre cuando hicieron un programa limitado llamado “Buy one, donate one”. El despegue del proyecto no ha sido nada sencillo, con varios de los gobiernos que se habían comprometido en un principio sacando el cuerpo y con la presión de INTEL sacando su propia versión “for-profit”. De todas maneras ya hay varios pilotos exitosos en Africa, Haití y Suramérica y todo parece indicar que si es una herramienta educativa la verraca.

Las almas generosas (¿?) de Microsoft de han metido en la pelea y de pronto cuando saquen la versión Windows el programa despega con más fuerza.

Hay críticos serios (que por su lado no hacen un culo para ayudar a nadie a salir de la pobreza) que dicen que es una manera Occidental de infiltrar culturas etc. pero pienso que la mayoría de ellos no ven lo que estos computadores pueden ser: la forma de hacer magia y escaparse por unos instantes de la desesperanza y de la falta de futuro.

Sigo creyendo firmemente que es una excelente idea y acá ante los 5 lectores semi-regulares que tengo (Pía, Juan, Beatriz, Catalina, Mercedes) hago esta promesa: cuando el precio de producción llegue a la meta de US$100/unidad donaré 100 de estos a un pueblo en Colombia. Nota: hoy el costo está cerca de US$200/unidad

Friday, April 11, 2008

Animos para no dejarnos detener en la conquista de nuestros sueños más preciados cortesía de despair.com

Sunday, March 30, 2008

Perro come Perro

Esta película Perro come Perro es la primera película Colombiana que ha sido selección oficial en Sundance (2008) y pinta espectacular:

Se estrena el 18 de Abril en Colombia; tocará esperar que algún alma caritativa allá compre la copia pirata de $2,000 y me la envíe para poder verla. No mentiras, ya he ido limpiando mi pasado Sanandresitero y ya solo compro originales. Nada mejor que hacerlo para apoyar a los artistas que de verdad se lo merecen como estos manes.

Monday, March 24, 2008

Pequeñas miserias de la Colombianidad

Dentro de poco voy a hacer el examen previo a la obtención de la ciudadanía Canadiense, que emoción!

Vale la pena hacer una recapitulación de algunas pequeñas humillaciones vividas en los últimos 15 años durante los cuales he tenido la “fortuna” (?) de viajar bastante, casi siempre por vainas laborales con el fatídico pasaporte colombiano.

-¿Pero porqué esa maleta tan pequeña?

-¿Porqué una semana, o sea viene para un seminario que dura una semana?

-¿Pero si su visa Schengen se vence ese día que pasaría si no lo dejan entrar allá? No se podría devolver acá pues su visa ya estaría vencida

-¿Porqué tanto equipaje?

-¿Y en que Hotel se va a quedar?

-¿Pero le gusta viajar bastante no?

-¿Puedo ver su tarjeta de negocios?

-¿Consultor? Le esta iendo bien veo, poco trabajo y harto billete me imagino

-Relájese, lo veo algo nervioso

-Lo que pasa es que usted tiene una visa de estudiante, si me dice que viene a hacer una práctica quiere decir que le estan pagando o sea que ya no es estudiante por lo tanto esta visa ya no le sirve, no lo puedo dejar entrar. Toca llamar al cacorro supervisor quien al final me deja pasar con esa mirada de agradezca que estoy de buen genio hoy.

-La maquina antiexplosivos ha detectado algo en mi laptop. 15 minutos de interrogación pasan hasta que el malhadado funcionario decide hacer el test con otro detector para comprobar que se trataba de un falso positivo.

Cuando llegué a Canadá hace casi 5 años me llenó de alegría el hecho de que me dejaran entrar sin revisar ni preguntar nada. Todavía me acuerdo de las ganas que me dieron de desempacar la caja de bocadillos que traía de encargo para un amigo para compartirla con la sonriente empleada de la aduana. Era para mi un ángel pues no me había hecho exponer la vergüenza de las medias y calzoncillos mal doblados ni me había interrogado sobre el origen del dinero que traía en efectivo para establecerme en el país.

Ni quiero ni hablar de las colas diabólicas que nos toca hacer en las embajadas para rogar ni de ese esfuerzo sobrehumano que estamos acostumbrados a hacer los Colombianos para caerle bien a los cabrones que aprueban las Visas detrás de las ventanillas blindadas.

Muchos amigos y conocidos Colombianos (que de hecho salen poco del país para evitar traumas y ultrajes) me dicen siempre: “No, pero a mi me ha ido divinamente en todas las fronteras, nunca me han molestado”.

A ellos les digo:

Me parece maravilloso, el día que en un aeropuerto extranjero los hagan entrar a la salita reservada para una requisa adicional pasaré a su lado cantando el himno Canadiense y diciéndoles:

-Tranquilos, sólo les van a hacer unas preguntas.

Sunday, March 16, 2008

Uno de los mejores videos de la historia para mi. Además esta versión de Across the Universe de Fiona Apple es aun mejor que la de los Beatles:

Wednesday, March 12, 2008

“Tu eres de Colombia? Pero tienes los ojos claros!”

“Yo tuve un vecino Salvadoreño en Vancouver, se llamaba Carlos, lo conoces?”

“Pero eres muy diferente a los amigos latinos de Jacques” (todos Cubanos)

“Un día de estos te presento a Juan, el viene de allá también” (Brasileño)

“A mi me encanta la cumbia Colombiana, mi grupo favorito son los Tigres del Norte”

“Arriba! Arriba!”

“Apoyamos la lucha del Comandante Marcos”

Parece que nos soy el único que se queja: Black people love us

Sally always says things that make me feel special, like: "You're so cool, you're different, you're not like other Black people!"

Johnny always says: "I'm not racist; one of my best friends is Black!" I think he might mean me!

Johnny is generous enough to remark upon how "articulate" I am! That makes me feel good!

Monday, March 10, 2008

Afiches motivacionales para este mes:

Monday, February 25, 2008

Esta página se esta volviendo un clásico de Internet: Lo que le gusta a la gente blanca.

La condescendencia de ciertas personas educadas de Norteamérica que tratan de parecer amigas de la “multiculturalidad” puede ser más insultante para algunos de nosotros que otras formas de racismo mas evidentes:

In general, white people love situations where they can’t lose. While this does account for the majority of their situations, perhaps the safest bet a white person can make is to buy a house in an up-and-coming neighborhood.

White people like to live in these neighborhoods because they get credibility and respect from other white people for living in a more “authentic” neighborhood where they are exposed to “true culture” every day. So whenever their friends mention their home in the suburbs or richer urban area, these people can say “oh, it’s so boring out there, so fake. In our neighborhood, things are just more real.” This superiority is important as white people jockey for position in their circle of friends.

Los pobres tambien se ganan su cuota de simpatía:
White people spend a lot of time of worrying about poor people. It takes up a pretty significant portion of their day.

They feel guilty and sad that poor people shop at Wal*Mart instead of Whole Foods, that they vote Republican instead of Democratic, that they go to Community College/get a job instead of studying art at a University.

It is a poorly guarded secret that, deep down, white people believe if given money and education that all poor people would be EXACTLY like them. In fact, the only reason that poor people make the choices they do is because they have not been given the means to make the right choices and care about the right things.

A great way to make white people feel good is to tell them about situations where poor people changed how they were doing things because they were given the ‘whiter’ option. “Back in my old town, people used to shop at Wal*Mart and then this non-profit organization came in and set up a special farmers co-op so that we could buy more local produce, and within two weeks the Wal*Mart shut down and we elected our first Democratic representative in 40 years.” White people will first ask which non-profit and are they hiring? After that, they will be filled with euphoria and will invite you to more parties to tell this story to their friends, so that they can feel great.

But it is ESSENTIAL that you reassert that poor people do not make decisions based on free will. That news could crush white people and their hope for the future.

Sunday, February 17, 2008

Llevo 18 meses en Alberta, que es el equivalente Canadiense de Texas. No me he dejado vencer por el encanto de las camionetas pickup faraónicas con motores de 6 litros. También puedo decir que todavía me parecen detestables la cacería de osos y las políticas social conservadoras del partido que lleva 37 años gobernando esta Provincia.

Pero algunas veces me pregunto si los inviernos de 6 meses, el trabajo en los campos de Oil Sands, el apostar (para perder siempre) en peleas de la UFC transmitidas en los bares de los campamentos me están convirtiendo poco a poco en un Redneck.

Noto que me gozo como nadie episodios de Trailer Park Boys, ya tengo un sombrero de cowboy falso (Australiano) y el Rye que es una especie de bourbon barato, me parece una bebida decente.

Lo que me preocupa de verdad es que he venido desarrollado cierto gusto por el rockabilly que me comenzó con la banda sonora de Oh Brother, where art thou? y con el alt-country de esa obra maestra que es Yankee Hotel Foxtrot de Wilco. Por ejemplo, esta canción de Old Crow Medicine Show inspirada en Bob Dylan me parece lo máximo:

And I gotta get a move on before the sun

I hear my baby calling my name and I know

That she’s the only one

And if I died in Raleigh at least I will die free

Monday, February 04, 2008

La magia del turismo

El hecho que me puso a pensar en esto ocurrió hace un tiempo en Río de Janeiro, en donde me encontré debido a un viaje de trabajo. Como parte del evento, mis huéspedes me invitaron a un prestigioso espectáculo nocturno de bailes folclóricos. El show prometía mostrarnos “una muestra vibrante de la inmensa riqueza cultural del Brasil”.

Cruzamos la taquilla para llegar al interior de un pequeño teatro. Un acomodador vestido con un traje de carnaval y una incansable sonrisa que parece ser sincera nos lleva hasta nuestros asientos. Algunos minutos después sobre la tarima un alegre presentador nos da la bienvenida e introduce el espectáculo en cinco idiomas diferentes.

Una centena de turistas sudorosos reciben con profundas exclamaciones la llegada de una banda de músicos de zamba. Las sonrisas invencibles y los estrafalarios vestidos de carnaval descoloridos no logran ocultar el cansancio de lo bailarines en ésta, la tercera función del día.

Entre la marea de rostros pálidos de los espectadores sobre los cuales se ha encarnizado el sol del trópico se notan los rasgos extranjeros. Hay ciudadanos de una veintena de países, en su mayoría europeos y anglosajones con algunas manchas orientales.

Sobre el escenario los números se suceden con la precisión que noche tras noche de repetición les otorgan. Al final del espectáculo los bailarines bajan hasta el nivel de los asientos y se pasean por entre las sillas con sus atuendos brillantes. Entregados, ebrios e hipnotizados por el ritmo creciente de los tambores, varios turistas se lanzan a bailar. Espero poder olvidar pronto la desastrosa imagen del anciano sueco bailando zamba de la peor manera al pie de una mulata imponente. Ni hablar de la escena bochornosa protagonizada por un veterano coreano sobrepasándose con una de las bailarinas quien lo rechaza de manera firme y con la cordialidad que el respeto a su fuente de ingresos le obliga.

A la salida de la sala, a un lado de la acera un indio vende el derecho a que le tomen fotos. Está burdamente disfrazado de cacique y posa impasible al lado de los turistas con una boa desnutrida y en permanente estado de catalepsia que las turistas más avezadas se colocarán de collar.

Ya en la calle los turistas se desparraman ruidosos y en desorden. Han venido desde lejos y tienen el derecho a cagarse en todo el mundo pues los viajes no han salido baratos y para esto se han sacrificado tanto trabajando como bestias y ahorrando desde hace un año. Casi todo les está permitido, igual nadie los conoce, mañana no estarán acá y nadie vendrá a pedirles cuentas.

Largas horas pasadas viendo los documentales de televisión les han dejado sembrado el irreprimible deseo de conocer el mundo, de saborear de cerca lo exótico. Han visto los rostros sonrientes a pesar del hambre y la pobreza. Han cruzado dos océanos diferentes, han desafiado las colas infinitas y el tedio de los aeropuertos. Han derrotado el hambre que las magras raciones de los aviones les han provocado.

Se enorgullecen de su valor y se relamen los labios al pensar en el impacto que los volúmenes de fotos y los relatos de sus aventuras causarán a sus amistades y familia. Esas fotos insoportables que los vecinos tendrán que admirar muertos del aburrimiento y de la envidia. A la larga eso es lo más importante, las fotos: que los nativos aparezcan sonrientes, que se vean los colores folclóricos y los ranchitos humildes pero pintorescos al pie de la carretera.

Los turistas con ambiciones artísticas toman fotos en blanco y negro, colores que todo lo limpian y le dan un aire de nostalgia al más miserable de los entornos. Esos tonos hacen ver el retrato del niño que arrea una mula desvencijada como una simpática imagen del atraso.

No escatiman en el número de fotos; después de todo la su memoria está tan atafagada de novedades y de datos que a los pocos días de volver a su país no sabrán si ese memorable plato de mariscos (al que le han tomado la foto de rigor) se lo engulleron en la ciudad A o en el puerto B.

Las playas blancas son iguales en todas partes y el calor, el aire pegajoso y los cocteles azucarados de ron barato adornados con las torpes sombrillitas de papel que el bar abierto del hotel provee sin limitaciones les nubla la mente y confunde sus sentidos. Las fotos serán lo único que les permita consolidar los desordenados recuerdos.

Hay que ver la jeta de asombro de la pequeña burguesía latinoamericana en Disneylandia ante los espantosos elefantes de plástico y metal para comprobar que el fenómeno no tiene raza ni color. Todos los habitantes de los países pobres soñamos con poder a nuestra vez hacer lo mismo. Ya nos llegará el turno, al fin y al cabo las cifras del desarrollo no mienten y en algunas décadas habrá campo para todos, unos viajando en una dirección en busca del sofoco y los colores fuertes, los otros en la dirección contraria buscando la austeridad de los museos y de las antiguas iglesias en ruinas.

El turismo, plaga de nuestros tiempos, es la enfermedad del tiempo libre, de la pereza, de la falta de imaginación. Con jornadas reducidas de trabajo y dinero de sobra los ciudadanos del primer mundo invaden cualquier lugar de la tierra que posea el encanto de lo original y de lo exótico.

Parece que éste es nuestro destino; la humanidad se ha reventado para que al caer la tarde en alguna playa a orillas del mar Caribe un turista Francés borracho que porta un inepto sombrero de paja intente cogerle el culo a una infeliz y pintoresca vendedora de frutas mientras posan para una foto.

Daniel Barragan